Un día, comenzó mi aventura; fuimos más que amigos por un tiempo (perfecto, por cierto). Siempre he sabido que ella, mi mejor amiga, había estado enamorada de él desde que lo conoció. Lo sé, fui una estúpida.. él ni siquiera me atraía. Sabía que la había herido, aunque trataba de ignorarlo, y ella también. Un "buen" día todo terminó; me dolió, lo admito; ella estuvo ahí siempre, para apoyarme y la normalidad volvió a nuestras vidas. Pasamos momentos únicos, que no olvidaré nunca.. Hasta que.. ¡ pum ! Un año después volví a caer en sus redes, caí y no pude levantarme, de hecho todavía sigo sujeta a ellas. Un bonito día de otoño, celebrando nada importante, hizo que la recaída fuera inmediata. Como si de dar una botella de vino a un alcohólico se tratara, me pidió que volviéramos a ser algo más que amigos, algo todavía más fuerte que eso. Cegada de felicidad acepté, ignorando la futura reacción de.. adivinad, mi mejor amiga. Dejó de hablarme, durante varios días, puede que semanas; preferiría no recordarlo.
El caso es, que no podía elegir entre las dos personas más importantes de mi vida, pero estaba claro que iba a ser difícil la convivencia.
¿Que qué hice? nada, absolutamente nada; dejé que el tiempo corriera, hasta hoy; hace más de cuatro meses que soy la persona más feliz del mundo.. y la tormenta amaina, pero sé que nada volverá a ser igual.
El caso es, que no podía elegir entre las dos personas más importantes de mi vida, pero estaba claro que iba a ser difícil la convivencia.
¿Que qué hice? nada, absolutamente nada; dejé que el tiempo corriera, hasta hoy; hace más de cuatro meses que soy la persona más feliz del mundo.. y la tormenta amaina, pero sé que nada volverá a ser igual.


